Llevamos tu correo y tus archivos a la nube sin perder datos y sin parar la empresa. Y te decimos antes qué parte compensa migrar y cuál no.
La pregunta correcta no es «¿me paso a la nube?», sino qué parte de tu empresa gana con ello y qué parte no. El correo, casi siempre. Los documentos de trabajo diario, casi siempre. El programa de gestión que mueve archivos pesados por la red, depende mucho de tu conexión.
Los motivos por los que una pyme de Jerez acaba dando el paso suelen ser tres, y ninguno tiene que ver con la moda:
Un aviso importante: estar en Microsoft 365 o Google Workspace no sustituye a tener copia de seguridad. Si alguien borra una carpeta o un ransomware cifra los archivos sincronizados, la nube replica el borrado. La copia sigue siendo necesaria, y forma parte de cómo dejamos configurada la migración.
No hay una respuesta universal. Esto es lo que solemos mirar antes de recomendar una u otra:
| Si tu empresa… | Suele encajar mejor |
|---|---|
| Vive en Excel y Word de escritorio, con hojas complejas | Microsoft 365 |
| Usa un ERP o software de gestión que se integra con Outlook | Microsoft 365 |
| Trabaja sobre todo en el navegador y de forma muy colaborativa | Google Workspace |
| Tiene equipo joven, poca ofimática pesada y móviles Android | Google Workspace |
| Necesita Teams para reuniones y coordinación interna | Microsoft 365 |
| Maneja archivos muy pesados a diario (CAD, vídeo, diseño) | Entorno híbrido: nube + almacenamiento local |
En muchas pymes de la provincia lo más sensato acaba siendo el entorno híbrido: correo y documentos en la nube, y en local lo que exige velocidad o volumen. Mantener un NAS Synology sincronizado con la nube da lo mejor de los dos lados, y de paso resuelve la copia de seguridad.
Una migración mal planificada se nota durante semanas: correos perdidos, gente que no sabe dónde está su carpeta, el móvil que ya no sincroniza. Por eso seguimos siempre el mismo orden.
Cuántos buzones hay, qué volumen ocupan, qué carpetas compartidas existen y quién accede a qué. Se decide qué se mueve, qué se queda y qué se aprovecha para limpiar.
Antes de tocar nada, copia íntegra de correo y archivos. Es el punto de retorno si algo no sale como se esperaba.
Se crean las cuentas, la estructura de carpetas y los permisos en el entorno nuevo, mientras el antiguo sigue funcionando con normalidad.
El grueso del correo y los archivos se copia con la empresa trabajando. El histórico completo viaja: carpetas, contactos y calendario incluidos.
El cambio de los registros MX y la sincronización final se programan un viernes por la tarde o el fin de semana. El lunes se trabaja ya sobre el entorno nuevo.
Outlook, el explorador de archivos y los teléfonos de cada persona, uno a uno, para que nadie se quede a medias el primer día.
Una sesión corta y práctica con el equipo, más soporte reforzado las primeras semanas, que es cuando salen las dudas de verdad.
Migrar es la parte visible. Lo que evita problemas después es lo que se configura mientras tanto:
La migración no es un hecho aislado: encaja en el resto de la infraestructura.
Estudio previo gratuito: revisamos tu correo, tus archivos y tu conexión, y te damos una respuesta con números.